La aorta es la arteria principal y la que desde el corazón distribuye la sangre por todo el cuerpo.
La aorta torácica se divide, a efectos de clasificación y terminología, en tres partes.
La aorta torácica ascendente, desde la válvula aórtica en el corazón hasta el origen de los troncos supraaórticos o arterias que llevan la sangre a la cabeza y los brazos.
El cayado aórtico, zona curvada de la aorta que se extiende desde el tronco braquiocefálico ( arteria de la que sale la arteria carótida derecha y la arteria subclavia derecha) hasta la salida de la arteria subclavia izquierda.
La aorta torácica descendente, desde el origen de la arteria subclavia izquierda hasta el diafragma, en donde pasa a llamarse aorta abdominal.
La afectación quirúrgica más frecuente es la presencia de un aneurisma o dilatación que de forma progresiva puede terminar en su rotura. El riesgo de rotura aumenta con el tamaño del aneurisma, es decir, cuanto mayor sea el aneurisma, mayor es el riesgo de rotura.
La otra entidad patológica que afecta a la aorta torácica es la llamada disección aguda.
Esta entidad patológica se presenta frecuentemente en casos de hipertensión arterial o en pacientes afectados de síndromes congénitos como el síndrome de Marfan.
La disección aórtica crea una situación clínica de urgencia. Está causada por la rotura de las capas más internas de la aorta. La sangre al salir es contenida por las capas más superficiales pero, despega las diferentes capas de la aorta hasta encontrar un nuevo punto de reentrada. Puede originarse en cualquier porción de la aorta.
Cuando el origen de la disección ocurre en la aorta ascendente, el punto de salida se suele localizar justo por encima del plano de la válvula aórtica y no es raro que se extienda por la totalidad de la aorta. Una disección de este tipo es una emergencia vital ya que la mortalidad acumulativa de esta condición es 1% por cada hora.
La cirugía sobre la aorta ha evolucionado de forma espectacular en los últimos años. Los mejores resultados que se obtienen actualmente, son un reflejo de la mejor calidad de los materiales disponibles y una mejor planificación y entendimiento de los tratamientos quirúrgicos aplicados.
Dependiendo de la porción de la aorta afectada, las indicaciones de la técnica a utilizar, las dificultades y los riesgos asociados son distintos.
La tendencia actual es a considerar a la aorta en su totalidad, asumiendo que aunque el problema aparezca localizado en un área muy concreta, las porciones vecinas, inmediatamente antes y después, puede que también sean patológicas y en consecuencia la planificación del tratamiento debe hacerse considerando una posible extensión, tanto proximal como distal.
La aorta torácica ascendente contiene en su origen, la llamada raíz aórtica que implica la válvula aórtica y el origen de las arterias coronarias. La cirugía en esta área conlleva que además de la sustitución de la porción afectada de la aorta puede que tenga que realizarse la reimplantación o recambio de la válvula aórtica así como la reimplantación de las arterias coronarias. Los materiales utilizados pueden cubrir la gama completa desde los homoinjertos hasta tubos valvulados totalmente artificiales.
La cirugía sobre el cayado aórtico representa el área de tratamiento más delicado. Para poder intervenir con visión directa, es preciso detener toda la circulación. Para poder hacerlo sin peligro de daño cerebral, se recurre muy frecuentemente a bajar la temperatura hasta cifras de 18 o 15 Cº, lo que permite unos tiempos que pueden pasar de 60 minutos con cierta seguridad.
En esta área de la aorta se utilizan muy frecuentemente los llamados injertos en trompa de elefante, que consiste en dejar la porción final del injerto flotando libre dentro de la aorta, lo que puede facilitar su futura conexión a injertos implantados en la aorta torácica descendente.
La aorta torácica descendente, es la porción de la aorta torácica en la que además de las técnicas de cirugía abierta se está utilizando la implantación de injertos por vía endovascular.